Este instrumento musical de
viento que forma parte del folklore de la mayoría de los
países del mundo, tiene sus orígenes en la antigüedad.
El acordeón es sinónimo de melodías típicas
europeas y latinoamericanas transmitidas de generación en
generación hasta la actualidad. Aquí presentamos su
historia.
Características:
Podemos describirlo como un
" instrumento aerófono portátil" con dos
teclados monódicos verticales de teclas libres, accionado
a fuelle, ejecutado con ambas manos simultáneamente y provisto
de dos cajas armónicas colocadas a la derecha e izquierda
del fuelle. En el interior de la caja vibran dos sistemas de lengüetas
metálicas, por la acción del aire a presión.
Antecesores:
El primer antepasado de este
instrumento musical y otros aerófonos fue ciertamente el
SHENG, un antiguo instrumento chino de más de 4500 años.
Fue el sheng el primero en utilizar el principio de "aleta
libre" sobre el que se basa el acordeón, que al pasar
aire frotando las aletas, las hace vibrar consiguiendo así
el sonido.
Los estudios más recientes reconocen al inglés Whetstone
y al austríaco Demian, como los primeros desarrolladores
de la técnica sonora que utiliza el acordeón. Alrededor
del año 1830 construyeron la "concertina" y "l'accordeon"
respectivamente, siendo estos ejemplares los primeros en aparecer
públicamente. Estos instrumentos rapidamente concentraron
la atención y la curiosidad del público de la época.
A partir de entonces, algunos hombres se interesaron en buscar mejoras
en estas primeras versiones del acordeón.
IItalia, la cuna del
Acordeón:
Entre los años 1832 y
1870, se abren numerosos talleres en Francia para la fabricación
de instrumentos con estas características pero es en Italia
donde se llega al acordeón que conocemos en la actualidad.
Paolo Soprani, recibe a un viajero austríaco que porta un
misterioso paquete sonoro y así logra conocer los secretos
funcionales más importantes de aquel instrumento. Luego,
se dedica a la construcción de varios modelos prototípicos
que le permiten ir perfeccionándolo. En sólo algunas
décadas, Soprani impulsa una próspera industria en
la región. La musicalidad de este instrumento facilita su
incorporación en los cantos y en las danzas de la zona y
poco a poco forma parte de su folklore artístico. Entre 1865
y 1890 se desarrollaron varias fábricas de organettos y ya
para 1929 la industria es de las más florecientes en Italia,
de tal manera que aunque surgieron algunas casas fabricantes en
otros países, las voces italianas se mantuvieron siempre
superiores técnicamente e inconfundibles en su sonoridad.
El ingenio de los artesanos italianos fue atravesando las pruebas
y necesidades técnicas que se presentaban, reuniendo cualidades
en cuanto a la física del sonido, el timbre y la acústica,
logrando increíbles afinaciones y una técnica que
se transmitía celosamente de padres a hijos. Así fue
pasando del sistema diatópico a uno con bajos y acordes combinados
mecánicamente, de la botonera doble cromática a la
combinada con teclado de piano, de los bajos conjuntos a los bajos
independientes y del soporte del registro a su amplificación.
Los acordeones italianos llegaron a incorporar la utilización
de la electrónica. Hoy, son referente de todas las acordeones
que se fabrican en el mundo y se considera a Castelfidardo, como
la cuna de la Fisarmónica, como se denomina en italiano,
porque es allí donde se encuentran los talleres más
importantes.